Así en los nueve primeros meses del año, el supervisor censó 975 sitios web de juego ilegales que han cerrado sus operaciones. A raíz de los procedimientos sancionadores, se han bloqueado 1.134 dominios, se han presentado 111 propuestas de sanción contra operadores por oferta en la web de juego sin título habilitante, 8 propuestas de sanción por organización de juegos de loterías infringiendo la reserva y 9 propuestas de sanción por publicidad o patrocinio de operador no autorizado.
Medidas ante los retos de las nuevas tecnologías
Ante este escenario, la DGOJ considera necesario mantenerse en guardia y tiene muy presentes el riesgo que supone la irrupción de nuevas tecnologías y se mantiene vigilante en lo que respecta a las monedas virtuales, los videojuegos con elementos sustanciales de azar, las plataformas de juego entre particulares y en lo referente a los intermediarios que de manera organizada facilitan a los jugadores el acceso a webs de juego no autorizadas.
Por este motivo, ha reforzado la colaboración con medios de pago, ha sistematizado la monitorización permanente de las operaciones en criptomonedas o que se basen en tecnología blockchain. También ha intensificado la vigilancia sobre los llamados social games, juegos gratuitos y aquellos que emplean los llamados skins, que en definitiva presentan un alto riesgo de transformarse en juegos sujetos a licencia. La DGOJ también tiene en su punto de mira actividades de juego que permiten al usuario ocultar su identidad o el origen de sus conexiones para facilitarles el juego en sitios ilegales.
A menudo y de manera errónea, en los medios se asocia la ocultación de la identidad a páginas web de juego regulado. Sin embargo, la realidad es que el juego online regulado prohíbe este tipo de prácticas y los operadores exigen a todos sus usuarios ante de poder jugar la creación de un perfil, para lo que deben indicar el NIF asociado a una cuenta bancaria, que permite un seguimiento total a tiempo real del juego. Toda actividad que no se ciña a estos requisitos es considerada ilegal. En esta misma línea, la DGOJ también vigila muy de cerca las actividades de publicidad, afiliación o patrocinio de operadores no autorizados.
