Hace varios meses que el proyecto del nuevo casino Dreams en Talca, en el sur de Chile, ha generado atención tanto por su magnitud como por la controversia ambiental entorno a su desarrollo.
Con una inversión cercana a los US$21 millones, el recinto —ubicado en los terrenos de la ex Feria Internacional de Talca— inició obras con la meta de terminar en noviembre de 2026, consolidándose como un centro de entretenimiento con casino, boulevard gastronómico, tiendas, anfiteatro, museo y salones para eventos.
Recientemente, una Orden de No Innovar impulsada por la Corporación Bioecoterra buscó frenar las obras debido a supuestos riesgos asociados al Humedal Urbano Cajón del Río Claro y el Estero Piduco y a la ubicación en una zona considerada inundable. Sin embargo, la Segunda Sala de la Corte de Apelaciones de Talca rechazó esa solicitud, permitiendo que el proyecto mantenga sus autorizaciones y avance conforme a lo planificado.
Desde Dreams destacaron que en 2025 presentaron una Consulta de Pertinencia ante el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) del Maule, respaldada por estudios que concluyeron que el proyecto no genera impactos directos sobre el humedal ni exige evaluación ambiental obligatoria, ya que se emplaza a más de 300 metros de los ecosistemas sensibles.
A pesar de la continuidad de las obras, grupos ambientalistas y vecinos han señalado inquietudes sobre vulnerabilidad a inundaciones y la cercanía al humedal urbano, aspectos que se mantienen en el debate público mientras avanza la construcción del complejo.
