El Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) decidió suspender el proceso de licitación para adjudicar el permiso de operación del Casino de Viña del Mar, en un nuevo capítulo del debate sobre la competencia y la transparencia en la industria del juego chilena.
La medida fue adoptada tras una presentación realizada por Marina del Sol, que cuestionó las condiciones establecidas por la Superintendencia de Casinos de Juego (SCJ) para diversos procesos licitatorios actualmente en curso en el país. Según la compañía, algunos requisitos incluidos en la licitación de Viña del Mar podrían restringir la participación de potenciales interesados y favorecer a determinados operadores.
Marina del Sol cuestiona la neutralidad competitiva del proceso
A comienzos de este mes, Marina del Sol presentó una consulta ante el TDLC para que revisara las bases de licitación de los casinos de Iquique, Viña del Mar, Pucón y Coquimbo, cuyos permisos de operación quedaron disponibles luego de que Enjoy y Dreams renunciaran a ellos durante 2025.
La operadora sostuvo que las reglas establecidas por la autoridad podrían no ajustarse a los principios de neutralidad competitiva exigidos en la asignación de derechos exclusivos, generando eventuales efectos anticompetitivos dentro del mercado.
El plazo de transición, en el centro de la controversia
Uno de los principales cuestionamientos se refiere al período de transición previsto para el inicio de operaciones del Casino de Viña del Mar.
De acuerdo con Marina del Sol, la exigencia de que el adjudicatario comience a operar en un plazo máximo de tres meses desde la toma de posesión del recinto constituye una barrera de entrada significativa para nuevos actores.
La empresa argumentó que instalar más de 1.500 máquinas tragamonedas, 100 mesas de juego, un sistema de videovigilancia con más de 900 cámaras y toda la infraestructura necesaria en un período tan acotado resulta materialmente imposible, favoreciendo así a operadores que ya cuentan con equipamiento o presencia previa en el mercado.
Asimismo, advirtió que, considerando que los permisos de casino tienen una vigencia de 15 años, cualquier asignación que eventualmente afecte la competencia sería difícil de revertir una vez adjudicada.
El TDLC ordena la suspensión inmediata de la licitación
Tras analizar los antecedentes presentados, el TDLC resolvió decretar una medida precautoria y ordenó la suspensión inmediata del proceso licitatorio convocado por la SCJ para el Casino de Viña del Mar.
La decisión paraliza temporalmente una de las concesiones más relevantes del sector del juego en Chile, mientras el tribunal determina si las condiciones del proceso son compatibles con la normativa de libre competencia vigente.
Un caso con impacto para toda la industria chilena
La resolución podría tener implicancias más amplias para la industria de casinos del país, al abrir un debate sobre la manera en que se diseñan y adjudican los permisos de operación.
El mercado seguirá de cerca la evaluación del TDLC, ya que su pronunciamiento podría influir no solo en el futuro de la concesión de Viña del Mar, sino también en los procesos relacionados con otros casinos incluidos en la presentación de Marina del Sol.
Por ahora, la licitación permanece suspendida a la espera de una resolución de fondo que podría redefinir el equilibrio entre los objetivos regulatorios, las exigencias operativas y la protección de la libre competencia en el mercado chileno del juego.
